Letanía para muertos

Letanía para muertos

 

 

Ves pasar a un avión

con destino a la vejez.

Coge el tiempo,

destrúyelo,

antes de que una arruga

aparezca en tu cara.

 

 

 

Salgo a la calle y miro el escaparate,

un maniquí me saluda y

con voz temblorosa me pregunta

si he tomado arañas en el desayuno.

 

 

 

Sigo adelante, cruzo un paso de peatones,

desierto. Voy al mercado,

la gente grita desde sus balcones

mientras se arroja al vacío.

 

 

 

Creo que me desmayo.

 

 

Y en ese oscuro letargo,

 rodeo tu cintura con mi sonrisa……

 

 

Hoy paseamos abrazados

                  por los jardines efímeros

de colores sombríos.

 

 

 

                       Roberto Romero

 

Dime cómo te llamas

Cómo te llamas sombra de la sombra altiva
que tocas la puerta a deshoras
para ofrecer placeres en vigilia

Cómo te llamas silencio del silencio mismo
que invocas el espectro del olvido
para remover dolores todavía vivos

Cómo te llamas noche de la noche esquiva
que guardas el averno del dormido
para desangrar al tiempo en su castigo

Cómo te llamas hombre del hombre desconocido
dímelo
quiero nombrarte por tu nombre mismo

Blanca Mateos

Otro otoño

Otro otoño agita sus quebrados brazos
y llama a mi cristal.
¡Oh acobardados pájaros,
oh inédita pintura
de nubes ateridas,
apretadas y cárdenas!,
ya no me sois bastante.

 

Acecho en la ventana
y todos los rumores
me parecen aquel
de los pasos que espero.
Pero sólo es el viento
barriendo hojas de trapo
con sus manos de trapo.
El banco del jardín está vacío
y las torres se afilan y oscurecen
contra ese cielo de color cinabrio.
Cada vez mis membrillos
se ponen más enfermos.
¡Ay, amor!,
¿por qué tardas en venir?

 

Carmen Martín Gaite

 Fuente blogspot 

Pídeme que esté alegre

Aún me entra cielo azul, 
y lo miro en mis charcos
reflejado a jirones.

Pídeme que esté alegre.
Si tú me lo pidieras, 
en un caballo blanco subiría, 
en un caballo bravo y montaraz.

Pídeme que esté alegre
y correré a ponerme
atavíos de fiesta, 
abriré las cien puertas de mi casa
y saldré entre piruetas 
y saltos de través
aturdida de sol, 
y a las verdes palomas
daré migas de pan.

Pídeme que esté alegre. 
En un caballo blanco correría,
en un caballo loco y montaraz,
si tú me lo pidieras.

Carmen Matín Gaite

Fuente geocities

El meu amor sense casa, Maria Mercè Marçal

Vaig conéixer la poesia de Maria Mercè Marçal a la Universitat, en un homentatge que li feren després de sa mort. He continuant llegint-la des d’aquell moment.

 

Font: UOC

L’Albatros, Les fleurs du mal, Baudelaire

Os dejo aqui un poema de Baudelaire inscrito en Spleen et Idéal

Souvent, pour s’amuser, les hommes d’équipage
Prennent des
albatros, vastes oiseaux des mers,
Qui suivent,
indolents compagnons de voyage,
Le navire glissant sur les gouffres amers.

A peine les ont-ils déposés sur les planches,
Que ces rois de l’
azur, maladroits et honteux,
Laissent piteusement leurs grandes ailes blanches
Comme des
avirons traîner à côté d’eux.

Ce voyageur ailé, comme il est gauche et veule !
Lui, naguère si beau, qu’il est comique et laid !
L’un agace son bec avec un
brûle-gueule,
L’autre mime, en boitant, l’infirme qui volait !

Le Poète est semblable au prince des nuées
Qui hante la tempête et se rit de l’archer ;
Exilé sur le sol au milieu des
huées,
Ses ailes de géant l’empêchent de marcher.

Spleen et Idéal, II

Suïcidi burlat

Escupiré l’ànima per no sentir-te tant dins meu,
M’estriparé els llavis per no pronunciar-te mai més,
Em llimaré el nas per foragitar el teu alè sagrat,
M’arrencaré els ulls perquè deixis de dibuixar-te’m a tots els racons,
M’esqueixaré la pell per no imaginar-me més les teves mans
I em tallaré les cames per no creure que cada pas el faig per tu;
I el cor, el llançaré al fons del mar perquè se’l mengi una balena.
I quan no tingui ànima,
Ni tingui llavis, ni nas, ni ulls,
Quan no tingui pell, ni cames, ni cor…
I ja res em sostingui ni em doni forma,
Els meus ossos es desmuntaran i, per pur atzar, potser per burla divina,
dibuixaran les lletres del teu nom, com soldats arrenglerats.

http://estimaencatala.lateneu.org/poemes.php?fer=detall&id=242 

Poema de Marta Pascual

Amic, et citaré al cor d’una petxina…

Amic, et citaré al cor d’una petxina.
Petit ocell, ajoca’t en el pit de l’onada.
Dóna’m la llengua, amor. Dóna’m la sal.
I dóna’m també
aquest dolç llangardaix que en duu follia
quan s’enfila per l’herba.
Ben a pleret, que ens hi atrapi l’alba.

http://estimaencatala.lateneu.org/poemes.php?fer=detall&id=41                                             

 Poema de Maria Mercè Marçal

Y todavía te sueño

 

 

 

Visito la salida del sol a diario

rogándole que la claridad

salga a tu encuentro, sin entender

que tú quieras vivir entre tinieblas.

 
A fuerza de golpes extraños

y sangre en las rodillas,

malgasto saliva en oraciones

que ya nadie escucha……

 
Hoy te he encontrado

            adorando un falso ídolo.

 
Mientras llega la tarde

con sus últimos rayos

de esperanza,

he despertado y tú me has marcado

con el número de la bestia.

  
¡Ya ni siquiera observas que estoy levitando!

    

                          

No importa, ya nada importa, amor

si todavía así puedo llamarte.

 
Sé que es nuestro último encuentro,

anochece y sólo me dejas

tu desprecio y tu condena,

el tormento de la soledad eterna,

 la pesadilla de no amanecer jamás entrelazados.

  

Ya han pasado demasiados trenes cargados de pasajeros.

 

 Aún hoy……, y todavía te sueño.

 

                                            Roberto Romero

UNA LACRIMA SUL VISO

Oh innoble servidumbre de amar seres humanos

y la más innoble

que es amarse a sí mismo. (J.G.B.)

Una lágrima rueda en tu garganta.

Inútil es que engañes el camino.

Sabes que perderás, que estás perdida

que el más viejo tributo estás pagando,

el amor a uno mismo.

Esta noche sabrás a desaliento

olerás a perfumes olvidados

sentirás como muerde el alacrán

cómo se esconde en los rincones fríos

mientras las mariposas secretean

en torno a las farolas del ocaso.

Una lágrima rueda en tu

garganta.

Inútil es que engañes al destino.

Sabes que estás desnuda que tus pechos

delatan soledad y por tu espalda

un estremecimiento te sacude.

Ahora llorarás sin hacer ruido.

Alguien habrá querido acariciar

tus hombros, en el bar apilarán

las sillas, limpiarán los veladores.

Sabes que estás perdida y te levantas.

Nadie ha secado aún el rastro negro

de rímmel que se corre en tu mejilla.

Ángeles Mora, Rute 1952